Sobre los estímulos, los contratos y los beneficios

 Pragmatismo es un excelente eufemismo para la frialdad ¿Qué tan pragmáticos somos en nuestras
relaciones? ¿Hay en ellas una relación Costo-Beneficio que convertimos en un contrato de palabra? Aunque romanticemos la idea y creamos que no, es así: nuestras relaciones tendrán un costo, en contadas ocasiones un beneficio. Ahí reside el contrato, aquél contrato que empezamos a redactar con una mirada, una sonrisa o una caricia; lo firmamos con un silencio cómplice, uno que, quien no haya hecho parte de la construcción de éste, no podrá entender lo que el silencio ha aceptado.

Sin embargo, un contrato tan simple trae consigo la incertidumbre que la ambigüedad alimenta ¿Hay un término definido? ¿O, por el contrario, nos atenemos a una labor a término indefinido? Me atrevería incluso a aseverar la posibilidad de uno Obra-Labor o prestación de servicios; estimulantes y con beneficios a corto plazo. Tal vez por ello podamos necesitar especificidad en el silencio, pues la volatilidad en los beneficios se vuelve borrosa ante el incremento de oxitocina. Pero ¿Cómo no sucumbir ante los estímulos que generan un beneficio inmediato? Si es el vacío que nace en el estómago y que eriza la piel lo que nos aleja esporádicamente de nuestra muerte en la vida.

Una caricia escondida a la vista de todos, un acercamiento fortuito, un suspiro sobre el cuello, ese estrujón en el mismo que corta el aliento y, siendo sinceros, cualquier ápice de raciocinio. Esos aruños tímidos que se incrementan con el pasar de la noche, estímulos simples para los suspiros que no se silencian en la ironía que ese consentimiento contractual pudo significar. Tal vez es la contradicción de los ideales de los firmantes el estímulo mayor para pactar con silencio. Disfrutar de la culpa de dejar a un lado la atadura de la igualdad de convicciones no deja de ser un placer culposo que nos hunde en el abismo de los contratos silenciosos.

¿Podría ser la especificidad la solución ante el dilema? Nada puede asegurarnos eso, pues cuanto más apartados entren en el contrato, más compleja será su realización. Así que sólo nos queda estrellarnos en la oscuridad, pues ya no hay nada que nos salve del estímulo, de sus beneficios y los costos del contrato.


Palabras tristes y escritos sin sentido de PandoraHao

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