A la ilusión de nuestro libre albedrío

No requiere mucho que una pequeña chispa se convierta en un incendio que
resulte en dolorosas cenizas. No, de hecho, es más sencillo de lo que parece; tal vez sólo haga falta una mirada, un parpadeo, una caricia, un susurro, una sonrisa. Pero ¿Cómo olvidar esa sonrisa? ¿Cómo dejar a un lado lo que me hacia sentir, como me hacía temblar? Esa estúpida sonrisa que confunde corazones...
No hubo elección esta vez ¿Verdad? ¿Como pudo haberla? Cada detalle, cada gesto, cada palabra o pensamiento abría camino a una única salida, ese fin único que nos estuvo acompañando desde la primera vez que cruzamos la mirada, desde que lo inevitable se asomaba en nuestros ojos y labios.
No, definitivamente no hubo elección, tampoco un dios, tampoco un destino, fue una simple ecuación, el resultado de unos factores que no pudimos controlar; una mirada, un parpadeo, una caricia, un susurro, una sonrisa, un beso... Adiós a nuestro libre albedrío.


Cuentos tristes y escritos absurdos de PandoraHao

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