Tienes cara de Paula

Se encontraban sentados a dos sillas de distancia. Ella, con su falda negra ceñida y su camisa satinada
del mismo color, tomaba un vaso de agua de limón con hielo mientras observaba absorta el brillo tenue que reflejaban las botellas de infinidad de licores que se erguían frente a su rostro. Él, con traje de paño color gris petroleo, camisa blanca y corbata verde, observaba las piernas de ella tomando sorbos de su Godfather. Su forma de beber contenía una lentitud casi sospechosa, parecía estar acorde a la velocidad en que sus ojos apreciaban el borde de encaje del liguero en sus piernas.

El tomó un sorbo largo tras una extendida meditación, relamió sus labios y se levantó de su asiento aún con su trago en la mano para sentarse junto a ella, sin disimular cómo observaba su rostro. Sin siquiera posar su mirada en el cantinero hizo un gesto con su mano derecha para indicar que le sirviera dos Godfather más. Asombrado por no recibir toda la atención de ella a pesar de la cercanía, el hombre decidió intentar algo más para sacar a la mujer de sus meditaciones.

-Disculpe que se lo diga de forma tan directa --comenzó el hombre fingiendo delicadeza-- pero tiene usted un rostro con rasgos muy definidos. Podría decirse que son... dominantes.

Ella suspiró al tiempo que alejaba su mejilla del apoyo que significaba su mano izquierda. Sin embargo continuó jugando con el borde de su vaso de agua de limón. Su mirada de desdén se posó en el cóctel que colocaron frente a ella, parecía sentirse fastidiada, pero él estaba muy interesado en analizar otros aspectos más banales de ella, por lo cual los deseos de la joven pasaron desapercibidos antes sus ojos.

-Lamento decirle --comenzó ella con voz suave-- que no estoy interesada en una bebida con alcohol. Sin embargo, agradezco su invitación. Tal vez alguien más agradezca este gesto.

Sin sentirse vencido, el hombre buscó acercarse más a la chica, esperando obtener información de ella. Sin titubeos, apoyó su brazo derecho sobre la barra frente a ella y recostó su mejilla encima de su mano, ocupando así todo el campo visual de la joven.

-Es una pena --dijo el hombre de nuevo con una sonrisa en sus labios-- pero como te decía, tienes rasgos faciales muy definidos...

Su forma de referirse a ella había cambiado drásticamente, pero ella seguía sin mostrar expresión alguna, tampoco lo miraba a los ojos, mantenía su mirada fija en su agua de limón. 

-Por tus rasgos faciales, me atrevo a decir que tienes cara de Paula. Te llamas Paula ¿Verdad?

-Yo... --comenzó  ella bajando su vaso de agua-- tengo cara de lo que soy.

-¿Y qué eres? ¿De qué tienes cara? --dijo el hombre riendo, pensando en el triunfo que se avecinaba.

Ella alzó la mirada, por primera vez sus ojos se cruzaron. Sus oscuros ojos eran penetrantes y fríos, como un pozo sin fondo, como un vacío eterno y peligroso. No había en ellos expresión alguna que vislumbrara lo que en su mente sucedía. Manteniendo firmemente la mirada, ella dijo:

-Yo tengo cara de nada.


Cuentos tristes y escritos absurdos de PandoraHao

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