Sobre las redes sociales y ser un fantasma en la red (y en la vida real)
Es sorprenden el auge de las redes sociales en la era digital. Facebook, Instagram, Twitter y otras muchas, miles, que no recuerdo ni me interesa recordar, son la razón de ser de muchos hoy en día. Son tantas las fotografías que son subidas a éstas redes, que llega a ser imposible seguir el paso de todos tus contactos (si es que te interesa hacerlo).
Entonces abres tu perfil de Facebook para revisar si tienes algún mensaje o notificación (cosa que difícilmente sucede, porque... pues porque ajá) y bajas por el inicio, en donde encuentras fotos de gente con la que hace años no hablas, pero sabes que tienen hijos, dónde trabajan, dónde viven, qué es lo que hacen y todo ese tipo de babosadas porque publican cientos de fotos al día mostrando lo grandiosas que son sus vidas, y tú estás ahí...
Es triste para algunos, otros no se interesan en lo absoluto, otros simplemente nos reímos de nuestra monotonía. Por cuestiones de la vida, y aunque pueda parecer imposible, conozco muchas personas y hablo de muchas cosas con ellos y la cuestión de las redes sociales no queda a un lado. Algunos me ha preguntado la razón de no subir fotos mías a Facebook, a lo que siempre respondo que no me gusta tomarme fotos. Así que, como es de esperarse, no tengo 700 "amigos" en Facebook de los cuales 500 quieren acostarse conmigo o se entretienen en las noches mirando mis fotos, misma razón por la cual mi blog no recibe muchas visitas al día, ni nada de lo mío, porque soy algo así como un fantasma.
Hace poco, mi actual pareja me preguntó si tenía Instagram. Yo me quedé en silencio un segundo, pensando si lo tenía o no (suelo abrir cuentas en todos lados y lo olvido), recordé que no la tenía y le expliqué que no tenía una cuenta ahí porque no hay nada de mí para mostrar. Un arranque de sinceridad inesperado que fue al mismo tiempo una revelación de mi realidad. No sólo no tengo nada que mostrar en las redes sociales, yo no tengo nada que mostrar en la vida real...
Caí en cuenta que no hay nada interesante de mi realidad. Soy una "escritora" frustrada, una estudiante sin futuro, una trabajadora desmotivada y... y ya. ¿Hay algo interesante en semejante mediocridad? Bien, todos, o mis pocos lectores, sabemos bien la respuesta: No. No lo hay.
Simplemente existe en mí una revelación obvia de ser no sólo un fantasma en las redes sociales, sino un fantasma en la realidad que vivimos. Un fantasma que sueña con cambiar el mundo aunque sea un poco, pero que a fin de cuentas no existe, no es real para quienes la rodean y nunca lo será.
Alguno de ustedes, mis pocos lectores, si es que aún están ahí ¿Es también un fantasma?
Palabras sin sentido de PandoraHao





Hey! Aquí otro fantasma :D uno que goza de tu espectral presencia, esa que no es perceptible a sentidos insulsos y banales. ¿Qué puedo decir? Ser un fantasma es divertido, sabes que aquellos que tienen la facultad de ver quién eres hacen tu vida un poco más llevadera; comparten contigo cosas, la cuales sabes que esas otras 700 cuadriculadas mentes no te mostrarían jamás (libros, música, lugares, sentimientos, etc.); y probablemente no sepan ni que existen.
ResponderEliminarLa existencia de un fantasma se convierte en algo sublime cuando se divierte atravesando muros, atormentando mentes y cuando, por aquello de la fatalidad, encuentra con quién compartir tan particular estilo de vida.
:3
EliminarEs verdad, a veces los fantasmas podemos apreciar un poco más lo que otros no pueden, tal vez necesite recordar aquello de torturar mentes.