Schattenschreie

El sol ya se ha ocultado, en tanto una espesa niebla empieza a rodear el edificio en el cual nos hemos mantenido todo el día. Ser feliz, al menos por un momento, no está del todo mal ¿No lo crees? Acaricio tu cabeza que reposa sobre mi pecho, el cual se levanta suavemente con cada inhalación de aire. 
Después de un tiempo, tal vez con la idea de irnos, te levantas y me ayudas a levantar. Tú te mantienes sentado en el sofá, en tanto yo me pongo de pie frente a ti. La tenue luz de la acera que se filtra levemente por las persianas grisáceas hace que los brillos de mi vestido resalten. Así que simplemente estoy de pie frente a ti, empezando a mover ligeramente mi cadera en tanto me agacho suavemente. Mis manos recorren lentamente mi cintura, desde mis pechos hasta mi cadera, en perfecta armonía con el movimiento de mi cadera. Tu te acomodas frente a mí, con los brazos extendidos sobre el espaldar del sofá y las piernas abiertas, observándome, nada más.
Sonrío entonces, mientras mis manos subes hasta mi cuello acariciándolo. Al subir mi mirada al techo, y bajarla nuevamente hacia ti, observo la espesa niebla filtrándose por la ventana. Pensé de inmediato lo fría que deberá estar la calle, aunque no importaba, importa que estoy frente a ti.Me acerco coquetamente a ti, levantando ligeramente mi falda mientras sonrío.
Alzo mi pierna izquierda, para posarla sobre el sofá, luego mi derecha, para de ésta forma sentarme sobre ti. Tus manos empiezan a recorrer con delicadeza las cuerdas del corsé de mi vestido, en tanto las mías desabrochan lentamente los botones de tu camisa. Empiezo a sentir lo mucho que mis movimientos te agradan; por ello continúo. Observo nuevamente la ventana, ahora más cerca a mí. Es extraño, pues alcanzo a ver una silueta femenina, irreconocible a causa de las persianas, correr desesperadamente. Una imagen que sólo duró un segundo.
Tus manos recorren ahora mi clavícula, acercándose a mi pecho. Suspiro, dejándome llevar por el cosquilleo que tus caricias generan.

-Die Haut so zart und weiß. Bleib bei mir bis Morgen graut. Ich leck das Saltz von deiner Haut.

Tu voz, en susurro, logra que mi piel se erice, junto al espectral frío que se filtra por la ventana. nunca había visto una niebla tan densa apoderarse con tanta facilidad de en recinto cerrado. Acerco mi rostro hacia tu cuello, luego a tu oído, mientras mi mirada está fija en la ventana.

-Fass mich nicht an, sonst kann's passieren, dass wir uns in der Hitze dieser Nacht verlieren.

Siento que sonríes; me estrechas contra tu cuerpo mientras tu lengua recorre mi desnudo cuello. Mis manos aprietan tus hombros, en tanto una nueva silueta aparece de nuevo frente a mis ojos, solo que no parece correr. Una silueta que se detiene un momento, y me observa a pesar de la existencia de las persianas. Era un hombre, tal vez, de cabello y ropa oscura, rodeado de esa extraña niebla. Me observa, sonríe, o eso parece, y se aleja a su paso.
Quedo confundida y a la vez, algo atemorizada. Ha sido un día confuso para mí. Te abrazo y beso tu cuello. Pero un sonoro grito de una mujer, el cual parecía provenir de, a duras penas, unos cuantos metros, nos detuvo de inmediato.
Como guiada por mi instinto, me levanté a gran velocidad y salí corriendo, abriendo la puerta principal para ir en auxilio de la mujer. Tú corres tras de mí, tal vez preocupado que algo me sucediera. sin embargo, al mirar hacia la calle, no se ve una sola persona asustada o preocupada, como si el grito nunca hubiese resonado. Y la espesa y terrible niebla, simplemente no existía ya.


Palabras sin sentido de PandoraHao

Comentarios

Entradas populares