Die Ruhe vor dem Sturm
Acaricio tu cabeza mientras mis ojos se cierran lentamente, al parecer ambos estamos cansados; siento tu respiración tornarse más tranquila y suave a medida que acaricio tu cabeza. Mis dedos rozan tu cabello y mis ojos siguen cayéndose lentamente hasta que quedan completamente cerrados. Escucho tu respiración, el vago ruido producido por los autos en la calle, el latir de mi corazón, todo parece tan tranquilo con los ojos cerrados, tan tranquilo que aprecio un profundo silencio que me permite escuchar un ligero aleteo, como el de una pequeña mariposa.
Esa palabra, esa simple palabra hace que mi corazón salte de un momento a otro, como si una oleada de miedo se apoderase de mí. Ya no escucho los autos o mi corazón, ya no escucho tu respiración. Apresurada, abro los ojos para ver qué es aquello que a mi alrededor parece concentrarse, para ver si te encuentras bien. Reposas en mis brazos, como sumido en un sueño imperturbable y profundo, como el de un hombre que camina hacia el filo del hades, tu piel es terriblemente pálida y una sombra morada se asoma sobre tus labios. No entiendo qué es lo que sucede.
Un estruendo aparta mis ojos de tu rostro, las mesas salieron disparadas hacia la pared, impulsadas con descomunal ira. Las luces oscilan, haciendo que mi visión sobre lo que sucede sea cada vez más reducida. Miro hacia los lados, esperando obtener una respuesta ante los estruendos que empiezan a sentirse en todo el lugar, todos los muebles vuelan estrellándose con estrépito contra los muros. Solamente puedo apretarte entre mis brazos, buscando protegerte, pues el temblor en mis piernas me impide si quiera levantarme.
Bajo la escasa luz que se encuentra al fondo, tras la pared de vidrio, veo la silueta de una niña. Con su negro y mojado cabello sobre el rostro, con ropa vieja y desgastada, parece triste. Sin embargo, su imagen aparece ante mis ojos por escasos segundos.
Te estrecho contra mi pecho, mientras un nauseabundo aroma inunda el ambiente, con una mezcla de lirios y carne podrida, creando algo parecido a la sensación que producen los jugos estomacales antes de vomitar. Ese impresionante hedor me hace sentir mareada y débil, más sin embargo, eso no impide que te apriete.
Entonces, un desgarrador chillido, proveniente del suelo, se alza hasta mis odios helando mis venas y erizando mi piel. Veo el suelo lleno de insectos deambulando, veo una figura que podría llamarse humana, con poca carne sobre sí, lleno de gusanos carcomiendo lo que queda de él mientras se arrastra con extremo esfuerzo hacia donde nos encontramos. Yo sólo puedo gritar, encogiendo mis piernas y buscando alzar tu cuerpo para evitar que seas alcanzado por esa figura. En medio de mis inútiles esfuerzo, veo unas pequeñas manos manchadas de sangre y un líquido negro ascender por tu espalda, dejándome ver nuevamente esa niña, con ojos totalmente negros y vacíos, sonriendo mientras me observa.
-Dies ist die Ruhe... dies ist die Ruhe vor dem Sturm.
Su voz es seca, es cruda y cortante, intento alejarla, pero mi mano la traviesa como a una cortina de polvo. No sé qué hacer, tengo miedo, miedo de esa niña y lo que sea que en el suelo se arrastra.
Siento entonces una fuerte mano apretar mi brazo y empujarme bruscamente hacia el sofá, impidiendo mi movimiento. Mi corazón vuelve a correr al ver su rostro, ver sus ganchos, su carne, de nuevo él; mi respiración se acelera mientras ahogados gritos salen de mí. Me muevo de un lado al otro, queriendo escapar del fuerte brazo, de esas alas de mariposa destrozadas. ¡Auxilio! ¡Por favor! ¡Auxilio! Ese aliento, ese repulsivo ser tiene control sobre mí. No tengo fuerzas para luchar más.
Abre su inmunda boca, emanando un claro perfume de piel quemada y cuero viejo, mostrando con fervor sus dientes podridos, tiemblo e intento gritar.
-Du wolltest ein stück Himmel und jetzt hörst du Engel schreien. Ich lass dich nie wieder gehen.
Mis ojos se cierran, ya sin fuerzas, esperando que no te pase nada malo.
Despierto en un brusco arranque de terror, con mi corazón corriendo nuevamente y un espasmo en mi pecho. Observo a mi alrededor la calma y la tranquilidad, y finalmente, te veo a ti, dormido sobre mis piernas con expresión de paz. Muy diferente a como te vi hace un momento. Acaricio tu cabeza con temblorosas manos en tanto de mis ojos salen lágrimas que no esperaba, sollozo, aún asustada por lo que tenía frente a mí. No quiero recordar más.
Palabras sin sentido de PandoraHao


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