Duett (Das Minnelied der Incubi)
Suspiro ante ti para respirar nuevamente, mientras siento tu frente unida a la mía; sostienes mi cabeza suavemente, mientras con tus dedos acaricias con dulzura mis mejillas. Mis ojos permanecen cerrados, algo en mi interior me indica que los tuyos también. Mis manos siguen esposadas frente a mí, deseando ser libres.
Alejas tu cabeza, haciendo que me vea el la obligación de abrir los ojos. No lo entiendo del todo, me observas con una extraña sonrisa; no como las que me mostraste hace un instante, retóricas, divertidas... Parece tan sencillamente dulce, que me toma por sorpresa. Siento como la sangre se me sube a la cabeza, provocando que mis mejillas se tiñan de un fuerte tono rojo; te ríes al verlo. Mientras es una escena tierna para ti, para mí es realmente vergonzosa.
Tu mano derecha acaricia mi rodilla. Decides ascender con tus dedos a mis muslos con tremenda delicadeza, posas tu mano sobre mi falda y finalmente tu mano queda en mi cintura, apretándola. Tu mano izquierda, en cambio, se mantiene en mi nuca, sosteniéndola con firmeza y cuidado. Sigo sintiendo un particular escalofrío recorrer mi piel cada vez que rosas mi cuerpo. Me intimida sentir algo tan intenso.
Con especial cuidado me sostienes en tus brazos, mientras mis esposadas manos se aferran al cuello de tu camisa negra y mi cabeza se apoya en tu hombro izquierdo. El nerviosismo de la situación me hace reír y encogerme más, como buscando protección en tus brazos.
Bajas lentamente y me llevas al sofá azul oscuro, allí me acomodas con cuidado, riendo al verme; al ver mis manos aferradas a tu ropa y mi especial expresión de terror.
Me acuestas con delicadeza en el sillón, mientras te ubicas sobre mí alzando tu pierna izquierda. Te veo sobre mí, mirándome únicamente a los ojos, ya sin sonreír. Sólo observando el rojo de mi rostro.
Tu mano acaricia mi cuello, mientras te acercas a mi rostro. Tus labios rozan los míos suavemente, mis ojos se encuentran cerrados, enfocándose únicamente en sentir el tacto de tu boca. Me apena que sientas el fuerte latir de mi corazón... Puedes saber todo de mí con sólo sentir su velocidad. Tu suave beso se detiene, y vuelves a verme suspirar mientras abro los ojos. Tus oscuros y brillantes ojos me cautivan, no lo puedo evitar. Tu boca se acerca a mi oído con lentitud, besando delicadamente mi rostro; buscas susurrar para mí.
-Du bist so wunderschön und ich kann kaum ertragen wenn du weinst. Gehöre mir ganz allein. Ich will dein Alles sein.
Levantas tu torso, así quedas sentado sobre mí. Acaricias mis brazos hasta llegar a mis manos; allí, un particular pero familiar ruido se escucha. Mis manos quedan libres nuevamente. Respiro profundamente, levantando mi cuerpo y atrapando el tuyo en mis brazos. Bajo mi cabeza, apoyándola en tu pecho, para que no veas mis ojos. Sólo te abrazo con fuerza para sentirte en mis brazos.
-Komm her, mir ist so kalt... Ich will dir alles geben, du bist was mich am Leben hält.
Siento como te ríes... No soy buena diciendo cosas lindas, es vergonzoso para mí. Por ello te abrazo con más fuerza. Sin embargo, tú te alejas de mis brazos por un momento. Mirándome a los ojos me sostienes en tus brazos y me besas con pasión, con ternura; como si fuera yo una muñeca de porcelana. Sólo me sostienes en tu cálido abrazo.
Palabras sin sentido de PandoraHao

Comentarios
Publicar un comentario