Denn ich bin der Meister.
El tiempo se acaba, ya casi es hora de despedirse del resto, pero no de mí, pues siempre me quedo para divertirme hablando. Sé que no quieres hablar ésta vez. Me despido con la sonrisa de siempre, deseándoles lo mejor con mi mirada. En menos de cinco segundos, queda más vacío éste lugar de lo que ya antes se encontraba. Conversamos riendo como siempre, comentamos sobre vicisitudes del destino, sobre cosas triste o insignificantes, siempre variadas. Ya después de hablar lo suficiente, sacas de tu bolsillo una pañoleta negra y la extiendes hacia mí, sin quitarme tus brillantes y grandes ojos de encima. Suspiro mientras me río y bajo la mirada; sabes bien que es un juego del que tú mismo quisiste huir y que sabes no puedes ganar. Tomo la pañoleta sin bajar la mirada, esperando que quieras detener el juego, pero veo que no.
No tengo mi abrigo puesto, sólo queda mi vestido negro con falda corta, mi vestido que deja al aire mis hombros y brazos, mi vestido con pequeños puntos de colores que generan un particular brillo, mis medias veladas con figuras de mariposas negras, mis botas semi-militares de cuero y mi gargantilla de cuero. Decides acercarte a mí sin apartar tus ojos de mí, pero en anteriores ocasiones dejaste muy claro que deseabas que fuera yo la que dominara, si quiero ganar éste juego, no te dejaré aprovechar tu fuerza. Son dos pasos largos los que doy para estar de pie frente a ti, los pasos que me dieron el impulso para empujarte y lograr que quedaras sentado en la silla que estaba a tus espaldas. Sé bien que tengo que ser rápida, por eso me ves sentada sobre ti, con mi mano izquierda recorriendo suavemente tu cuello mientras con la derecha te mantengo levemente alejado. Tú solo muestras una extraña sonrisa de curiosidad. Me acerco a tu rostro, debes estar feliz después de dejar de imaginar mi mirada y verla tan cerca a ti. Mis labios se encuentran a escasos milímetros de los tuyos, sólo que no esperabas que te tomara de tu largo cabello para que no tocaras mi boca, sé que no te gusta que te tomen del cabello, me divierte esa pequeña rabia que recorre tus ojos. Sonrío con un lado de mi boca, mi cabello castaño cae junto a mi rostro y es lo único que puedes ver, mis ojos y mi sonrisa, que querías ver.
Con mi mano derecha desato los amarres de mi corsé, ya tengo práctica haciendo eso. Sosteniendo la cuerda con mis manos, alejo tus manos de mis piernas dejando tu cabello libre, pero en cambio, aprisionando tus manos tras la silla mientras muerdo tu cuello. Duele ¿No es así? Pero es tan agradable... Básicamente estás a mi merced, sólo puedes sentirme sobre ti, sin tocarte, sin besarte, sólo mirándote mientras sonrío. Mi corsé está a punto de caerse, lo sé, pero no importa, estás amarrado. Mis manos recorren lentamente tu pecho, buscando desabrochar tu camisa, cosa que logro en menos de nada. Tu respiración se acelera, en tanto sientes mis manos jugando con tu piel, con tu rostro. Y se acelera mucho más al sentir cómo aruño tu pecho y cómo me muevo muy lentamente sobre ti. Me muevo lentamente hacia atrás, para así caer y quedar arrodillada frente a ti.
Con tomar tus rodillas, logro abrir tus piernas sin problema, aún mirándote a los ojos, ya sin la sonrisa. Mi tacto no es fuerte, contrariamente al dominante, es bastante delicado, lo suficiente para generar una extraña corriente en todo tu cuerpo. Vuelvo a sonreír y un extraño brillo recorre tus ojos. Me levanto lentamente con un único propósito, utilizar la pañoleta. Me acerco a ti, ésta vez, con besos cerca a tu boca, pero sin tocarla, sólo haciendo que la mires, que intentes besarla, pero no puedes, no te puedes imaginar lo mucho que me divierte. Lo último que ves es mi gran sonrisa frente a ti, antes que la pañoleta cubra tus ojos.
Sientes como bajo nuevamente, acariciando tus piernas. Vuelves a valerte de tu imaginación, pero el sentido del tacto hace las cosas verdaderamente interesantes ¿No lo crees? Sientes mis besos en tu abdomen, también mis manos ascendentes apretar tus piernas, sientes mi busto apoyado sobre ti, sientes la curvatura de mi cintura, hace que tu sangre corra más rápido. Imaginas todo lo que vendrá y te gusta.
Bajo lentamente el cierre de tu pantalón. Es desesperante, llevamos tanto en ésto y no has recibido todo lo que deseas pero es tan interesante sentir e imaginar al tiempo. Sientes que me levanto y escuchas cómo camino para quedar a tu espalda, tras la silla. Mis dedos juegan en tu pecho, luego suben a tu cuello y lo atrapo, con tanta fuerza. ¿Puedes creer que el hecho de ahorcarte nos genere tanto placer? Es más que agradable, es alucinante cómo el perder el aire genere una estimulación de los sentidos como ésta. Tu cabeza se va hacia atrás y sientes cómo mi lengua roza tus labios, después, por un sólo segundo, sientes mi boca sobre la tuya, un segundo que no sabes sin fue eterno o etéreo. Sientes mi respiración sobre tu oído derecho, genera un cosquilleo extraño. Sientes cómo te suelto y mis manos se alejan de ti, pero mi rostro sigue junto al tuyo. El haber sido ahorcado durante tanto tiempo te deja débil. Sientes la suave mordida que te doy en la oreja y escuchas mis palabras.
-Du wirst nicht gewinnen. Ich habe das gesagt... Schatz.
Sientes mi beso en tu mejilla y sientes la libertad de tus manos. Luego de eso, escuchas mis pasos alejarse de ti.
Palabras sin sentido de PandoraHao


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