Diario de un miserable: Día 3.
Existe una extraña sensación de paz después de una cierta cantidad de tiempo en la que la ira, la tristeza y el resentimiento atacan a nuestro ser; ésta sensación es como la inexistencia, como el no estar presente realmente, como si fueras sólo un espectador; ésta extraña sensación es muy similar a flotar sombre agua sin movimiento y en completa soledad, es tan extraño, que es cómodo pero al mismo tiempo genera un sentimiento desagradable, parecido al miedo.
Esa calma puede ser la que llega después de una gran tormenta, permitiendo que el sol brille y el reflejo de éste resplandezca en los charcos dejados por semejante tormenta, una clama que permite ver la creación de un arco-iris en el cielo, ver cómo la naturaleza toma provecho de un suceso como ese.
Esa calma también puede ser otra cosa, puede ser el ojo del huracán, puede ser la tranquilidad previa al peor estallido, al un suceso más cruel, más fuerte, el cual, puede ser, te destruya instantáneamente, te acabe sin permitirte ver cuantas cosas maravillosas la naturaleza que te rodea podría ofrecerte.
Espero éste no sea el ojo del huracán, espero éste sea el final de la tormenta, pero no ha pasado mucho tiempo, así que las conclusiones son difíciles de sacar; puede que confiar en el tiempo sea la mejor opción que todos tenemos, confiar en que pasará, en que seguirá corriendo, pues es lo único seguro. Nosotros moriremos, desapareceremos pero eso no impedirá que el tiempo se siga moviendo.
Palabras sin sentido de PandoraHao


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